jueves, 9 de abril de 2015

Polvo de estrellas


Estamos en Semana Santa que viene precedida por la Cuaresma. A su vez, esta comienza con la celebración del Miércoles de ceniza en la que el celebrante, al imponer la ceniza, dice a los feligreses: "Recuerda que polvo eres y al polvo volverás". Que al polvo hemos de volver es una de las pocas cosa claras (si no la única) que tenemos en la vida. Todos hemos experimentado el triste regreso al polvo de algún ser querido y sabemos que nuestro fin también será ése.
No obstante, nuestra procedencia del polvo no nos resulta tan obvia.
 La frase "somos polvo de estrellas", a base de ser repetida, ha acabado pareciendo una simple metáfora cuando realmente  , creencias aparte, es una realidad física objetiva: Todos y cada uno de los átomos  de los que estamos hechos se formó en el núcleo de una estrella por fusión nuclear.
Mirando una simple tabla periódica podemos observar que con dos átomos de hidrógeno formamos uno de helio, con tres de helio formamos uno de carbono, con cuatro, uno de oxígeno y así sucesivamente a base de fusionar átomos podemos construir toda la tabla periódica.
Es sabido que mediante procesos de nucleosíntesis estelar se construyen todos los elementos de la tabla periódica
Sin embargo, sabemos que fusionar átomos de hierro no genera energía sino que la absorbe. De este modo, si una estrella llega al punto de que en su núcleo ya sólo le queda hierro para quemar  y su masa es lo suficientemente grande para producir más compresión (denominada masa límite de Chandrasekhar), la estrella colapsa bajo su propio peso y explota en forma de lo que se conoce con el nombre de supernova quedando su núcleo convertido a una estrella de neutrones o un agujero negro (dependiendo de la masa total).
En ese colosal estallido es cuando se sintetizan los elementos más pesados que el hierro como el oro, el platino o el uranio los cuales requieren para formarse de unas condiciones extremas de presión y temperatura  que sólo se consiguen durante los instantes de la explosión de una supernova.
es así como una estrella moribunda pone a nuestra disposición el hierro de nuestra sangre sin el cual no podríamos vivir
Así pues, el valioso oro de nuestras alianzas de matrimonio perteneció a una estrella supermasiva que explotó y envió tales átomos al medio interestelar.Posteriormente, parte de este medio se reagrupó para formar las rocas  que dieron lugar a los planetas
.Además de nuestros propios cuerpos, también sucede lo mismo con cualquier objeto a nuestro alcance.
Tomemos una joya de platino y diamantes, hemos de pensar que cada componente se formó por fusión de  diferentes átomos y los metales pesados por la explosión de una supernova

Por ejemplo, el berilio de las esmeraldas tiene Número atómico NA=9, el carbono de los diamantes, NA=12, el platino NA=78


Si tomamos una joya de platino y piedras preciosas como  una tiara de platino, diamantes y esmeraldas como por ejemplo esta  de la casa real noruega,
no debemos perder de vista cómo se formaron sus componentes a base de fusiones de núcleos atómicos antes de que el artista les diera la forma que ahora muestran. 
El verdadero valor de una joya radica en el origen estelar de sus componentes
Aquí el profesor Neil DeGrasse Tyson nos explica ( en inglés) lo expuesto en esta entrada




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